En 1875, los vigueses ya bebían cerveza fabricada en su ciudad. Esta bebida de fácil manufactura se implantó de inmediato en Galicia. Se fabricaba en las villas y ciudades del noroeste y fue un chorro de oro para los empresarios del sector, que también elaboraban gaseosa, gaseosa con vino, gaseosa con café y agua de Seltz.
Sobre todas ellas, las más caras y apreciadas fueron las importadas desde Alemania, Francia e Inglaterra, y la que se elaborada en Santander desde 1886, que se llamaba Cruz Blanca y se traía en cabotaje.
Citaré, para los aficionados, alguna de las más conocidas; considerando que sus adeptos constituyen una madura secta que aprecia tanto la bebida como la cultura que la rodea.
La Princesa y El Águila se fabricaban desde 1890 y 1903 en Madrid. La Kutz que era la competencia de la Cruz Blanca y que se fabricaba en San Sebastián en 1888. La Moritz de Barcelona. Es posible que La Zaragozana, en 1900, dado el número de riojanos y aragoneses que vivían en la ciudad; desde Aragón también llegaban los frutales que todavía perviven en Lugo y en el Bierzo-la Maragatería. La Cruz Campo de la Sevilla de 1904 y La Estrella de Galicia en 1906.
Teniendo en cuenta que en otros epígrafes hago referencia a las bebidas gaseosas, a la cerveza e incluso y repito al café con gaseosa embotellada que se fabricaba en Santiago, termino el epígrafe aludiendo a lo que escribió Lugín en el Mesón del Viento: «Diéronme cuarenta y siete reales de doce chiquitas del Ribeiro, tres jaseosas, dos cervezas [...]», y más adelante: «[...] le convido a refrescar ahora mismo con uno de esos fementidos boliches de Sada mezclado con cerveza bávara [bárbara] de Betanzos [...]». En aquel tiempo la gaseosa que se servía en Sada llevaba por nombre La Barrosa y su marca y fábrica eran de la propiedad de la familia Rey Franco.
En 1876 parece ser que sólo había en Santiago una fábrica de cerveza y bebidas gaseosas, situada en la calle de Rapa da Folla y que era propiedad de Rey y Lorenzo; tenía dos empleados y en 1893 la encontramos en el Horreo. Y digo «parece ser» porque la sidra y la cerveza eran una elaboración casera. Las equivocaciones sobre los artilugios de su prensa son más que jocoserias. Recuerdo a un prominente cargo, daltónico, que confundía el agar de las manzanas para sidra con el de las uvas. En su asalto al cargo institucional que terminaría ocupando no tuvo tiempo para cultivarse y para él todas las máquinas-ingenio que se conservaban eran, además de romanas, mazos para aplastar las uvas y producir o bo viño do País.
En 1893 encontramos dos fabriquitas de gaseosas. Una propiedad de Mengotti, Zala y Cía y otra de Julián Pampín.
Lucindo-Javier Membiela
*Extraído del glosario a la Edición Mayor de La Casa de la Troya, de próxima publicación.
*Estampa: "Camarera con jarra de cerveza" de Monet. Museo Jey de Paume, París. Finales del XIX.