ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

LA TUNA ESCOLAR COMPOSTELANA

1 de octubre de 2015

 

El padre Calo encuentra vestigios de la Tuna en Compostela en el año 1773; el personaje Tuno estuvo muy presente en la sociedad en que se ambienta La Casa de la Troya; y el excelentisimo dibujante hispano-frances Urrabieta Vierge lo representó con acierto en 1887-88 ( ver Diccionario Enciclopédico Hispano Americano).

La Tuna era el saco de yute y seda que acogía a los pupilos estudiosos y a los evaporados. Incluso y en lo más moderno y en lo que a nosotros atañe, algunos periódicos santiagueses del siglo XIX la consideraron disolvente, hasta el punto que muchas madres la veían como impropia y no dejaban que sus hijas se asomaran al balcón cuando la tuna pasaba.

Don Alejandro Lugín y Alejandro Barreiro no pertenecieron a la Tuna bien que los modelos que utilizó el andaluz-madrileño-gallego emparentado con Rosalía de Castro fueron los componentes de la de 1888 y que es de advertir que aquella Tuna no era tal y habría que redefinirla como Estudiantina pues entre sus integrantes había gente que no pertenecía a la universidad y que tocaba por afición; tal cual varios socios de la Sociedad Económica de Amigos del País, algunos profesionales de la Capilla de la Catedral y los músicos que alegraban los saraos del Casino y del Círculo.

En fin, en la del año 1888 figuraron: como presidente, Manuel Otero; como director, Pepe Curros; como tesorero, Guidart; como abanderado, Daniel Pimentel; y como tunos: Camilo Bargiela, Monje, Otero Calviño, Pepe Nieto, Pepe Martínez, Leira, Mandriñán, Botana, Gil y Gil, Mariñán, Zapata, Tafall e Iglesias, entre otros.

Tuna de 1888, que resulta ser el emblema de las que conoció Lugín y que en conjunto le inspiraron la novela. Imagen cedida por D. Jesús M.ª Ochandiano.

En general, la tuna pasó por diferentes etapas en lo que atañe al número de componentes de cada facultad, a su vestimenta y a los sitios donde actuaba. La de 1885 destacó por el cuidado del estandarte y la confección de la vestimenta luciendo en su pecho y sobre el justillo  la cruz bordada de Santiago, como una concesión que sólo corresponde a los tunos que estudian en la Compostelana; ..., cuando y cuanto y por demás también el uso de la capa se impuso al manteo que era el propio de las tunas de 1877 y 1881.

En ese año de 1885 la tuna había comenzado una tendencia liberal frente al tono conservador anterior. Y así y a partir del bienio 1886-1888 adquiere una mejor organización pues Otero Acevedo será su presidente hasta este mismo 1888; siendo además controlada por los estudiantes de Medicina y actuando  en la sala del Teatro-Circo, en el Recreo Artístico e Industrial, en el Teatro Principal, en la Fonda Suiza, en el Café El Español, bajo los balcones de las chicas, de los profesores y de los políticos…; saliendo de gira a Coruña, Lugo, Ferrol, Orense,..., y Portugal; y teniendo siempre unas bellas madrinas entre las que son de destacar una hija del alcalde Sanjurjo Pardiñas y la nieta del catedrático Maximino Teijeiro. Mas tarde y ya  en el año 1890 pasa al control de los estudiantes de Farmacia y Derecho siendo su presidente Nietiño y contando a  Enrique Labarta Pose como uno de sus mas destacados integrantes. Un año después, en el curso en que se licencia Lugín, su presidente fue Gerardo Doval (que es el nombre que empleará Lugín para bautizar el protagonista de su obra literaria).

El cambio desde la época en que se desenvuelve el argumento de La Casa de la Troya ha sido espectacular. Hoy, los tunos están sobrepasados por la gamberra sociedad. Sin embargo la costumbre antigua ya poseía visos de desmadre. Recordaré que la Pardo Bazán, al aire del naturalismo que respiraba, escribió, con gran autoridad, que el juego, el café, los lupanares, las peligrosas relaciones, las francachelas y las pendencias pertenecían al ocio del que gustaban aquellos alumnos de Minerva... Sería porque cuando vivió en Santiago se veía más fina, tenía casa propia y su marido nunca fue un estudiante normal.

Lugín tuvo la ocasión de asistir  a alguna de las recepciones que las sociedades y asociaciones de Coruña, Lugo, Pontevedra, Vigo y Orense le hacían a la Tuna cuando cada año y en carnavales o por la navidad emprendía su ruta de conciertos. Recordaré que en 1891 y en el Liceo Brigantino de Coruña se preparó la amable respuesta musical con la que se deseaba corresponder a la visita de la Tuna Compostelana. El repertorio de los coruñeses incluyó La Arlequinade del popular A. Karr (vease la colección "La Voz de Galicia");  La Tuna también fue una revista fundada en 1894 por Miguel Martínez de la Riva, perteneciente a una familia que hoy es el resultado de la coyunda entre el comercio, la banca y la universidad. 

En lo que corresponde a la etimología y origen del sustantivo tuna me ciño al Tesoro de villanos, de María Inés Chamorro, editado por Herder en el año 2005; epígrafes: «Tuna», «Tunar» y «Nante». Aunque también utilizo diferentes papeletas de mi archivo y escardas de alguno de mis artículos.

Por tuna, tunar, debemos entender la vida del pícaro y mendigo. En el argot francés proviene de tune, Hospital de Mendigos, Limosna y Roi de Thunes, jefe de los vagabundos franceses. El vocablo se recogió en nuestro Diccionario de Autoridades y pasó a la hermana Portugal con el significado de «ir á tuna» y a Cataluña como «andar la tuna». «Los tunos rondaban los lugares donde había dinero y las personas que podían invitar a las cosas del comer, beber, arder y dormir. Tunar es andar vagando en vida holgazana y libre, de lugar en lugar [...]», y también: «[...] romero, fullero, aprendiz, sota, criado, marmitón y pajecillo osado».

En fin, la denominación de Roi de Thunes, que se inspiró en el Conde del Bajo Egipto, era el título propio del jefe de una banda de gitanos. Es de recordar que en La edad de oro de las diligencias de Santos Madrazo se da una larga nueva de una gavilla de raros que asaltaba lo que podía en el alfoz de Madrid, que estaba compuesta por el asesino Nieva y otros más, bajo las órdenes de el Rey de los Hombres; tal cual el Rey de los Tunos, que es su sinonimia.

Sin olvidar que el conocido investigador Baldomero Cores Trasmonte publicó un importante estudio sobre la Tuna de Santiago, A tuna de Santiago (Santiago de Compostela: Fundación Caixa Galicia, Editorial Galaxia, 2001), transcribo por último alguna crónica que nos habla de los quehaceres de la Tuna Escolar Compostelana en 1886-1888.

«El viernes de la semana pasada, obsequió a la Tuna el Recreo Artístico e Industrial, con unas copas de champagne. Brindaron los señores: Vilas (D. Alfredo), Otero Acevedo, Bargiela y González Meín […]», y: «El gran acontecimiento de la pasada semana ha sido el concierto de la Tuna compostelana a Portugal. || Hubo música y canto y declamación, vivas y gritos de entusiasmo; muchas mujeres hermosas y una bella y distinguida señorita de nuestra sociedad [que] ocupó el palco de la presidencia» (Café con Gotas del 5 de febrero de 1888), -y que debería ser  la hija de secretario de la universidad, sr. Milon que tuvo una evidente relación con Lugin de la que escribo en otra glosa-.  

 

Lucindo-Javier Membiela

 

* Café con Gotas (1887). En la tuna del 88 participaba un violín Amati (Amatius) propiedad de A. Soto que en su momento vendió al biblífilo arzobispo García Alcolea.

Foto
The House of Troy
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa