En 1877 llegó a Compostela para presentar la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago.
Entre los actos que se organizaron en su honor figura una serenata dada por la Tuna de Santiago, que para esas ocasiones no hacía distingos entre monárquicos y republicanos. Quizás los más límpidos, los que se abstenían de seu, eran los carlistas. Aquel fue un tiempo en el que siguiendo con la costumbre protocolaria de su augusto antepasado Carlos II, se pactaba el número y la intensidad de las trifulcas con las que los estudiantes deseaban poner de manifiesto su pensamiento.
Alfonso XII estuvo tres veces en Compostela:
En 1858 siendo bebé.
La segunda vez fue en 1877, en la que nada menos que le habló Ramón Mosquera Montes que como presidente de la Tuna lo doblegó en irresistible sueño, y también Antonio Casares, rector, que sin compasión alguna le discurseo con una larga castelarina.
Alfonso XII no escarmentó. Volvió a Carril en 1881, donde desembarcó ya casado y algo mareado.
Lucindo-Javier Membiela
*Extraído del Glosario de la Edición Mayor de La Casa de la Troya, de próxima publicación.