El alias, una costumbre que el progreso ha hecho caer en desuso y que los caballeros e hidalgos nunca utilizan para desmerecer a una persona, se le imponía a un sujeto debido a una peculiaridad física o mental, un incidente en su vida, un acusado rasgo de su personalidad o su origen o lugar de nacimiento.
El que titula este epígrafe y los alcumes que cito a continuación y que hacen referencia a las paisanas gallegas, cuando por prescripción médica acudían a la playa a bañarse una o dos veces por día durante un periodo de siete a nueve, fueron recogidos por don Eladio Rodríguez González que escribió que: en Marín las llamaban Mantidas; en Villagarcía Palmatorias; en Vigo Poubanas; en Pontevedra Candelarias; en Mondoñedo Canónigas; en Vivero Canouras; y en Coruña y Sada, Catalinas.
Don Alejandro describe un grupo de ellas que pasea el camino por delante de su casa en Moruxo hacia la playa de las Maravillas, en busca de acomodo y una semana de tiempo en donde se puedan bañar y enjugarse a modo. En lo mismo Pablo Picasso, cuando vive en Galicia, hace un apunte grafico que titula Así se bañan las mujeres de Betanzos.
Nos encontramos ante una aportación y un dilema.
Cuando Carmiña llega a su casa de Sada-Bergondo las señoritas tenían por costumbre bañarse acompañadas de sus amigas y las criadas y entrar en el agua cogidas a una maroma. No iban más allá del lugar en que el agua les llegaba por las rodillas. Allí mismo se remojaban, salpicaban y jugaban con recato y gran placer. Don Alejandro no habla de este tipo de ocio y tampoco de muchos mas por su aversión al agua de mar. No era persona marinera. Su "grande" y definitiva experiencia no había sido satisfactoria cuando al modo aventurero Jack London y en la msma ria de Sada-Ares se embarcó en una gasolinera y salió de la ensenada a la ría abierta a la pesca de la merluza; volviendo amarillo, vomitoso y destrozado; bien que el lector deberá debe tener en consideración que don Alejandro estaba sordo de un oído y probablemente sufría vértigos; y que su rechazo al veraneo con playa también procede del gran peso que tenía. Es inimaginable que un hombre de las anchuras de Lugín se vistiera con traje de baño completo para a continuación charlar con las señoras y las señoritas y despues de una risa y una risita, un adocenado gesto y otro, remeterse en el agua salina.
Dilema. El dilema consiste en lo siguiente. En mi opinión es más que probable que el niño Pablo Picasso utilizara el término Betanzos como parónimo de Las Mariñas y que las apocadas catalinas que vio y que dibujó, y que exultante titula Así se bañan las mujeres de Betanzos, sean en realidad las lugareñas del entorno de Sada (Meiras, Osedo, Carnoedo, Mondego, Lorbe) -Bergondo (Moruxo, Guisamo)-y Abegondo hasta Betanzos incluido. Básteme recordar que Sada siempre fue una villa muy atrayente y turística, muy bella y marinera, y que antes de la popular Terraza ya se localizaba en ella un ciero grado de cosmopolitismo, una magnifica playa -donde tomar el sol y... el baño con la marea alta-, los vendedores ambulantes,-las rulas de las brañas, el martin pescador, el mirlo, el jilguero, los patos, las gaviotas, las garzas, el buho, ..- unos merenderos de confianza y unos cafés de media gala y postín donde la gente del entorno o la procedente de Coruña y Betanzos, de las casonas de la villa, de las quintas de placer y de los pazos circundantes pasaban unas horas de presentaciones y presentaciones, charla y asueto.
Valga, por lo que aquí atañe, el muy conocido Café Suizo con su ceston guirnaldo lleno de recuerdos, tanto por si mismo cuanto porque poue su nombre nos conduce en una irremediable vuelta hacia sus primos hermanos los cafés del mismo nombre que se asentaron en la siempre inolvidable Compostela.

Cafe La Terraza (Sada-Coruña), que freuentaba Don Alejandro Pérez-Lugín.
Lucindo-Javier Membiela
Matias Membiela Pollán
* Vista de la ría de Sada.