ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

La capa del estudiante

2 de noviembre de 2009

La capa era al estudiante igual que el agua es a la sed.
No se concebía a un universitario o un joven sin capa o sin manteo. Bien que la capa del estudiante está menos elaborada que la llamada capa española y el manteo del cura y del prebendado y racionero. Su modelo procede de la que portaron los españoles durante el siglo de oro y los del XVII y XVIII, hasta el Motín de Esquilache.
Las capas de los estudiantes siempre huyeron de la afectada prosopopeya, corte y confección, en la que se enviciaron las que portaban los propietarios, los capitalistas compostelanos y por la noche el achulado protector del meuble de la Conga. La capa era una alternativa al gabán que se consideraba más elegante cuando se asistía al Teatro Principal y al paseo de la Alameda. El gabán era lo propio para acudir al trabajo y a una exposición en el Colegio de San Clemente, donde la Sociedad Económica de Amigos del País tenía cedido el uso de varias salas.
La ropa estaba muy cara por lo que cualquier abrigo o sobre puesto siempre lucía. Por eso se puede considerar al gabán como un atuendo de media gala mientras la capa era de gran gala; y apostura.
Sirva el añadido de que el gabán era una prenda sencilla, más ceñida y de uso para el diario. Además de visualizarse en varias fotografías y grabados de la época se advierte en las erectas estatuas de los propietarios y en la del sencillo capitalista Da Guarda. Por medio de un gabancito de corte inglés, pero sin cuello de piel y eludida la chistera de piel de castor, el buen rico se abajaba; se hacía pueblo.
Pero algunos «estatuables» nunca pudieron resistir el va y ven del gran manteo que era un buen sucedáneo a la real capa de armiño. Recordaré que el político Montero Ríos, compostelano y madrileño de pro, se marchó de entre nós envuelto en el humilde hábito franciscano para al poco reaparecer ocupando la plaza del Obradoiro en una escultura en la que brota de entre una rica y primorosa toga que es el símbolo de su alta magistratura y su afición al mundo, la carne y el dinero. Hoy esta escultura se encuentra en la plaza de Mazarelos, bastante lejos del barrio del convento del Carmen donde en humilde casa nació. 
 

Lucindo-Javier Membiela

 

 *Extraído del glosario a la Edición Mayor de La Casa de la Troya, de próxima publicación.

*Foto de don Lucindo-Javier Membiela, autor del glosario ilustrado de 1.000 epígrafes.

 

Foto
La Casa de la Troya The House of Troy La Maison de la Rue de Troie La Casa de la Troya Edición Centenario
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa

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