Los jueves.
Os xoves de tódalas semás do ano a cidade de Santiago tornaba a mágica y el coto de Santa Susana era una zarabanda de maravillas y maravillosos colores, cantos, trovas, llamadas, cuchicheos, voces con acento regional, europeo, de America del Norte y de America del Sur, modulaciones cantarinas y de "becerro mate", sones, relinchos, graznidos, mugidos, desplantes, puestos de venta y humildes y ostentosos vestidos gallegos de faena o aventurado paseo.
Toda la acogedora Galicia, celta y sueba e ibera, en feria en la villa de Composela; principiando el miércoles cando ó anoitecer e baixo a lua escomenzaban a chegar os viaxeiros e tratantes e no couto empezabase a armar un campon con largos vericuetos, praciñas, y profusión de paravientos.
Quien no la haya conocido puede dejarse llevar por la imaginación:- «una villa maga», «una feria saludadora»-: y se hallará todavía lejos, moi lonxe, da sua esencia; a sua atmosfera e aquel o seu ambente.
Con mi generación se cierra una etapa que todavía conservó y recordará el ambiente en que vivieron los escolares del siglo XIX y XX; y los hombres del medievo con perdón das súas caras.
La feria de los jueves en el Coto de Santa Susana, é merecente de tallarla con las gubias de un ebanista o los buriles de un orfebre platero, o sobre el pergamino o sobre un fuerte papel de barba y rebarbas con una pluma, un pinceliño y una tinta oxidada da cor verde, ocre claro, almazarron, gualda, azul y bermellón.
«A feira do xoves no Couto de Santa Susana»...«A feira do xoves no Couto de Santa Susana»...Desde esta glosa convocamos a la escenificación de este antiguo verso de la vida del trueque europeo; todos los veinticinco de julio de los siempre esperados años santos.

Santa Susana.
Hasta los años sesenta presidió un bosque ferial en el que los estudiantes, los labradores, las jacas y los caballos, las vacas, los cerdos, las nubes, los mugidos y el pulpo eran todo uno.
(fotgr. Matias Membiela Pollan)
El coto de la Gran Madre recogía entre sus brazos:
los carros de bueyes que descansaban su lanza en tierra;
las paisanas empujando sus parcas piaras de cerdos;
los buhoneros;
los polleros;
una viejecita, delgada y seca, arrastrada por una cerda mayor que la conducía por donde quería a pesar de ir trabada por una de sus patas traseras;
queixeiros;
hortelanos;
gandeiros que hacían la ruta desde Vigo a Santiago y desde Ferrol a Santiago por los antiguos caminos reales con las bestias de la compraventa que hacían paso y coz por la ruta paralela a la carretera general;
bocois de bo viño sobre la caja de los carromatos;
paraventos;
grandes caldeiros de cobre donde se cocía el pulpo, sobre una tremolante hoguera, al pairo de unos bancos ocupados por "nos" charlando y cavilando frente a unas mesas en las que la madera, de tanto fregotear, ya sólo era fibra y nervio;
el vapor;
o trato;
los puestos al aire libre en los que se vendía tejidos y ropa hecha y ropa usada y gafas hechas y gafas usadas y las llamadas gafas de los muertos cuyos intermediarios eran los buhoneros que se suministraban por la gracia de los enterradores de cada parroquia;
caldereros serbios, hungaros, y de la mas cercana villa de Orense;
gaiteiros;
casetas;
peruleiros;
puntales de roble;
tratantes de Castilla y León y Asturias y la Cantabria y las Vascongadas y Cataluña y Andalucía;
caballos;
abades;
paraguas;
botas;
zuecos;
colores;
tintes;
agua;
lluvia;
aguaceros;
turbiones;
y el suelo embarrado por el que era más que frecuente que en nuestro siglo XIX se pasearan, tomaran notas, vigilaran y las veces mercadearan:
Alfredo Brañas, Maximino Teijeiro y Salvador Cabeza de León;
unos canónigos ben portados y "vellos por sabios y bellos por xovenes";
dous ou tres parellas da Garda Civil y "cuarto y mitad" de villeus;
alguna moza con su madre en demanda de colocación;
algún mozo dependiente en la Rúa del Preguntoiro con ánimo de encontrarse con un vecino de su aldea para inquirir noticias de la familia de aló;
algunas niñas, cos pes descalzos e ollando o ceo gris, a la venta y la reventa de unas puntillas ya libres o ya apalabradas por sus madres y que traían desde Noya, Ribadeo, Camariñas o Bayona, ..., o a entregar en mano a la señora doña Carmen Membiela, vecina de Lugin y de Gali y Camps y directora de la Escuela de Labores y Corte en Blanco y Color, que situada en la rua del Villar era el lugar donde estudiaban Carmiña, Filo y Moncha ...
Galicia era una etnia histórica y vigorosa, sabia, y humana a la espera de su ¡«propio mesías»!.
Galicia era una belleza; una armonía pisada pero viva, hidalga, mágica y en expectativa.
En otras glosas citamos por demás:
la costumbre que tenían los campesinos y los buhoneros y tratantes de otras tierras de bajar a la Rúa del Pombal y a Esterqueiras, a convenir en los figones el guiso del suministro que desde la aldea traían; para no hacer demasiado gasto;
a la par que describimos las cuadras y los pesebres y almacenes donde se depositaba tanto lo vendido como lo comprado; las leñeras al público y los establos y lugares para guardar las caballerías y los mulos, as ovellas, os porquiños, as vacas, os becerros e mais algún semental «ben trabado», y por su medido tiempo y bajo a guarda del ojo del postillón de cada -casa- los tiros de ostentacion de sangre española, alemana o inglesa y sus ricos jaeces;
y en fin y también los rasos donde se localizaban, un poco a lo anarco y otro medio al desgaire y asambleario: las tartanas, los carros, carromatos, diligencias privadas, calesas y carretas: que por costumbre eran: la Senra, el camino a Pontevedra, Huertas, Esterqueiras ,.., y ¡asombrese usted!: la misma Rúa del Franco, en la Rúa Nueva e incluso en la Rúa del Villar.
Vease.
Lucindo-Javier Membiela Salgado
Matías Membiela Pollan
* Santa Susana, 1892. O gando. En esta labor, os besteiros eran gandeiros ricos, algunos con prueba de hidalguía, al mejor estilo del far-west y con capataces a sus ordenes que dirigian sus propios grupos de chalanes; y don Manuel Murguía, hijo, un pintor de todo mi agrado agobiado por los interesados y profesorales consejos de su padre don Manuel que en el cuadro "Feria de Snta Susana " confunde el verde con la seca y la luz con el fulgor.