Fundado en 1857.
Don Simeón García, hombre de pro y natural de Cameros en la Rioja, tuvo local y almacén de distribución de tejidos para el noroeste de España en el lugar donde hoy se alza el Archivo Histórico de la Universidad de Santiago. Falleció el 30 de mayo de 1889.
Los riojanos, de esta particular etnia, fueron primos-hermanos de los bercianos debido a que ambos pueblos tuvieron la misma dedicación, la banca y los tejidos, y se estilaban del mismo modo. Tal como si hubieran sido educados de la misma manera, usaran el mismo oficio y ambos poseyeran a ultranza el don de la inteligencia y la severa integridad.
Una idiosincrasia en la que como siempre hay excepciones notables.
En particular y en torno a Simeón García se reunieron sus primos, parientes y coterráneos Nieto, De la Riva, Izquierdo y Sáenz. Alguno de ellos figura en los primeros puestos de la lista de contribuyentes de Compostela de esta época y son nombrados en otros epígrafes. La descendencia de Simeón es casi tan abundante como la de Abraham y en ella hay un número destacado de financieros apellidados de manera muy diversa. Cito los García-Olalla, recogiendo la anécdota que hace constar la profesora M. J. Facal Rodríguez de la Universidad de Vigo. Don Simeón García nunca utilizó este apellido que fue recuperado por uno de sus descendientes.
En otro orden de cosas añado, con todas las prevenciones, la posible relación que existió entre los García de la Riva y el padre de Lugín a raíz de sus negocios en común; ambos con destino en el ramo textil. El evento es parecido al que conecta a R. Carracido con el padre del autor, que es recogido en otro epígrafe de este mismo glosario. La coincidencia es abrallante y parece más que casual; en mi opinión tiene ciertos visos de voluntariosa. Veámoslo. De mi investigación surge la evidencia de que el grueso concejal Blanca tenía una dulcería en la calle de la Algalia, en el mismo lugar que Lugín utiliza como escenario para el acto joco-serio de la caja de jalea como antojo de una embarazada de Padrón; en el que como dueños figuran don Hilarión y doña Leona. Pues bien, a la vera de la dulcería, en la Rúa Casas Reales, don Simeón (Hilarión) tenía un almacén que operaba con el de doña Leona de la Riva Navarrete. Lugín repite una variante del argumento del Mesón del Viento con unos personajes cuya traza es similar. ¿Es don Hilarión el sobrenombre de don Simeón y el de la Leona el de la señora del mismo nombre, que pertenecía a la estirpe de Gabriel de la Riva?
Lucindo-Javier Membiela
*Fotografía: Edificio del antiguo Banco Simeón, donde hoy se emplaza el Archivo Histórico de la Universidad de Santiago. Fotografía: Matías Membiela Pollán.