ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

BARRIO DE SAN CAETANO

5 de enero de 2021

El barrio de San Caetano que se encuentra al borde de la carretera de Coruña y que estaba habitado por artesanos y mercaderes del menor, era muy festeiro. Su hábitat era el del obrero-agricultor y el de jornaleros aplicados al curtido del cuero y «lo que se precise». Los lugares de contrata usualmente eran la Puerta Francígena y la Puerta Fajera donde los operarios —según Pi y Margall dixit aunque los más conspicuos le atribuyan la artificiosa aplicación de este vocablo al ministro Solís— se reunían a la espera de un patrón.

Su alfoz se extendía en rueiro hasta el Mesón Frío y Crucero de Coruña. 

La carretera que atravesaba San Caetano y se iniciaba en la cercana Puerta de la Pena reseguía desde Santiago la travesía norte-sur, Coruña-Vigo, que se construyó en el siglo XVIII. Desde este tramo y en dirección norte sustituyó a un feixe de rutas y veredas denominados Camiños dos Faros que conducían a los fondeaderos en los que desembarcaban los peregrinos que bajaban desde la Europa del Norte. Sigamos lo que Lugín escribe en este punto, durante el viaje que Roque hace desde Coruña a Santiago: «De pronto pasaron ante la ventanilla del carruaje los faroles encendidos de una calle, luego una ermita, en seguida dos conventos de monjas, uno enfrente de otro, y pocos pasos más allá una pequeña iglesia. Torció la Carrilana en una virada rápida y bajó por una calle en cuesta, a cuya conclusión irguióse, cerrando otra rúa breve, el histórico convento de Santo Domingo; poco después cruzó ante el de la Enseñanza, ante el de las Madres Mercedarias en seguida, y un minuto más tarde se detuvo... [en la actual plaza de Galicia]».

La diligencia que trae a Roquer a Santiago y lleva a Carmiña hasta Coruña corre por encima y en otras ocasiones es paralela al Antiguo Camiño do Faro o Camiño Real da Coruña a Sant-Iago.

El barrio, lugar, parroquia de San Caetano que era un encantador y afectuoso rueiro cuyos hábitantes trabajaban en la fábrica de curtidos del señor Harguindey, fue urbanizado a lo lindo pero sin ningún deseo de conservar la historia que como parte de Compostela le tocó vivir. La decisión municipal y las máquinas monstruo se llevaron por delante una luenga hilera de ranchitos que hoy serían un magnífico ejemplo de las casas que habitaron nuestros antepasados y unos excelentes consulados de circunstancias para las diferentes naciones que peregrinan a Compostela. La gran fábrica-caserón de curtidos de Harguindey también hubiera sido una pinturera y bella realidad, muy a propósito para asentar en ella un hostal y un museo etnográfico.

 

Lucindo-Javier Membiela

Matías Membiela-Pollán

* Iglesia de San Caetano. Fuente: Consorcio de Santiago.

Foto
La Casa de la Troya The House of Troy La Maison de la Rue de Troie La Casa de la Troya Edición Centenario
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa