ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

EL PLEITO LITERARIO DE "LA CASA DE LA TROYA"

18 de junio de 2026

Lo que rodea al pleito literario a raíz de la acusación de plagio de la obra La Casa de la Troya está presente en diversos epígrafes a lo largo de este glosario.

Válganos las siguientes notas aclaratorias.

En 1920 el periodista José Signo publicó en el periódico La Concordia de Vigo un artículo en el que ponía en duda que la novela La Casa de la Troya hubiese sido escrita por Lugín, y añadía que el verdadero autor de la novela era el tudense Camilo Bargiela, muerto años antes cuando era cónsul en Casablanca.

La obra ya se había hecho muy popular y pronto se extendió la difamación. Conocidos de don Alejandro entre los que se encontraban Tomás Borrás y Filomena Dato Muruais no tardaron en condenar aquella afirmación, expresando que conocían a Lugín y le habían visto escribir la novela. El mismo don Alejandro escribe una carta a don Manuel Aznar, director de El Sol (que se publica el 16 de octubre de 1920) en la que defiende su autoría. Todos los periódicos se hacen eco del suceso, el ABC, La Tribuna, La Voz de Galicia, El Faro de Vigo... Otros periodistas envían un telegrama en el que apoyan la acusación que José Signo había hecho en La Concordia; entre ellos están Antonio Villar Ponte, Santos Correa, Víctor Casas, Antonio Peña, Jesús Sanz, Luis Zamora.

El 14 de octubre de este año hubo un acto de conciliación motivado por la querella de don Alejandro, en el que no hubo avenencia porque el periodista José Sigo mantuvo las manifestaciones hechas en su artículo.

El pleito literario continuó mientras se sucedían imparables las ediciones de La Casa de la Troya. Hasta que se celebró el juicio en la Audiencia de Pontevedra el 7 de agosto de 1924 y se condenó a José Signo por injurias. A él no asistió la hermana de Bargiela, María, de la que en gran parte había nacido esta acusación de plagio. Y sí lo hicieron personajes como José Signo, el general Fernández Silvestre y un madrileño llamado José Méndez Díaz que había dicho que Bargiela le había leído en 1897 una novela llamada La Casa de la Troya. Se leyó una carta de Luis Rodíguez de Viguri y otra de Francisco Massip, compañero de Bargiela en el consulado de Manila. Estuvieron presentes troyanos como los abogados y ex alcaldes de Pontevedra Javier Puig Llamas (Javierito Flama) y Luis Boullosa, y se leyó una carta de Manuel Casás; cada uno dio sus razones en las que defendían la autoría de Lugín. El abogado de don Alejandro, don Prudencio Landín, expuso el artículo de don Miguel de Unamuno en un artículo publicado en El Liberal el 26 de octubre de 1920, en el que comentaba que la acusación de plagio era absurda y que él había conocido a Bargiela y nunca le había hablado de escribir una obra sobre la vida estudiantil de Santiago. La Casa de la Troya contaba además entre sus páginas con la prueba más fehaciente de que era una obra de don Alejandro. De una parte, la similitud al cotejarla con otras obras de Lugín como Currito de la Cruz o De Titta Rufo a la Fons, pasando por Machaquito. De otro, había elementos propios de su vida y familia (el apellido Castro, el pazo de Retén, la tienda El Buen Gusto, el situar parte la obra en la Mariña donde veraneó «siempre», la presencia de personajes en la novela que no pudieron ser conocidos de Bargiela, nombres que pertenecían a su familia y que se emplearon para apelar a algunos de los actantes, etc.

La Audiencia de Pontevedra, en sentencia dictada el 11 de agosto de 1924, condenó al querellado «por el delito de injurias graves hechas por medio de la imprenta», a la pena de tres años, ocho meses y veintiún días de destierro y a la multa de 250 pesetas. Interpuesto el recurso de casación ante el Tribunal Supremo por el articulista condenado, recayó sentencia en 26 de junio de 1925 confirmando la de la Audiencia de Pontevedra. Ante el Supremo defendió a Lugín el letrado Pérez Crespo. Con posterioridad don José Signo fue perdonado por don Alejandro e indultado por el gobierno.

En fin. En este mismo año de 1924 fue acabada la primera película de La Casa de la Troya producida por Antonio Marimón y dirigida por don Alejandro con el asesoramiento de Manuel Noriega, y que fue estrenada con gran éxito en 1925.

El pleito literario y todo el suceso que vino derivado de octubre de 1920, del que Lugín salió limpio y fortalecido, había contribuido todavía más al éxito de nuestra apreciada obra.

 

Lucindo-Javier Membiela & Matías Membiela Pollán

Foto
La Casa de la Troya The House of Troy La Maison de la Rue de Troie La Casa de la Troya Edición Centenario
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa

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